Así es como entrenas una mente de alto rendimiento y construyes un sistema nervioso resiliente, para que no tengas que elegir entre paz y ambición.
Escuela de salud mental online fundamentada en neurociencia funcional que maximiza tu potencial de estimulación de sistema nervioso, una mente enfocada, inteligencia emocional y espiritualidad realista para trabajar la raíz y no solo en tapar síntomas o evitar malestar para que así sostengas tus altos estándares de vida.
Entrar
Pues es muy posible que ya fuiste a diferentes psicoterapeutas y que no seas novata al la sección de libros de autoayuda.
Incluso no eres extraña al enfoque de usar medicamentos y aunque quizás ya lo probaste, aún no entiendes muy bien por qué lo has necesitado (más allá de que te digan que es para tu "química cerebral") o lo que significa para ti de cara al futuro.
Y aunque el journaling es un buen hábito matutino, quizás Apps de mindfulness como Calm y Headspace tehan sido útiles y el ejercicio físico ya hasta se te antoja, falta una pieza.
Por lo que cada cierto tiempo se hace notorio que las herramientas tradicionales no son óptimas para tu cerebro, ambiciones y rara profundidad.
Por eso mas veces de las que deseas te despiertas con la cabeza congestionada pero en vez de moco es pesadez, con la mandíbula tensionada y te falta un poco el aire.
Esto es porque las herramientas disponibles en salud mental tradicional están diseñadas para:
Bajar síntomas de ansiedad sin distinguir el tipo de ansiedad, la fase en que se encuentra ni los factores que la hacen escalar.
Estabilizar lo mínimo indispensable para que estés en un rango promedio de funcionamiento y puedas cumplir con lo básico. No hay interés en que vivas tu máximo potencial, sino para que no te caigas del todo y esto crea ineficiencia y síntomas secundarios que luego se intenta cubrir con el mismo punto de arriba.
Ese enfoque de sistema de salud mental superficial coloca una band-aid (curita) sobre una herida abierta que sigue supurando mientras diriges una empresa, crías a un hijo e intentas mantenerte regulada con todo montado encima.
Y tampoco te empodera con criterio para intervenir sobre la causa profunda ni para reorganizar recursos integrativos como relaciones, descanso activo y estabilidad cuando tu vida tiene múltiples demandas y responsabilidades.
Porque cuando eres una mujer que tiene tanto ocurriendo diariamente (sueños, hijos, negocio, sanando linaje) no puedes depender de herramientas que solo sirven cuando todo está en calma y no hay estresores.
No puedes enfocarte en solo bajar síntomas superficialmente.
Necesitas una forma de trabajar con tu sistema de altos estándares.
Debe respetar tu sensibilidad, tu velocidad, tu carga sensorial, tus patrones y tu historia.
Lo ideal es entrenar tu sistema para sostener incluso más, sin quemarte, sin invalidar, sin dejar de despertarte con ganas de vivir.
Por lo que el estilo de salud mental tradicional es insuficiente para tu etapa de vida y las herramientas que te dieron nunca fueron diseñadas para tu nivel de complejidad, ambición o sensibilidad.
La escuela El Camino existe para valorar esas soluciones de alivio momentáneo y en paralelo hacer una reconfiguración más sistémica de cómo trabaja tu mente, tu neurobiología y tu atención sobretodo ante momentos de expansión y situaciones retadoras que requieren de un sistema nervioso más resiliente.
"Reconfiguración sistémica? WTF es eso?"
Una reconfiguración sistémica es un reseteo de mente, cuerpo y espíritu de forma que trabajen en conjunto.
En concreto, significa esto:
Que la mente deje de intentar regularlo todo pensando, especialmente en lugares (como en la cama) o momentos (como jugando con tus hijos) donde debería ser capaz de soltar un problema y entrar en gratitud y armonía con lo que hay para alto rendimiento.
Que el sistema nervioso salga del modo reacción estancada donde hay picos de cortisol y adrenalina de los cuales luego no sabe bajar (el efecto bounce-back) lo que hace que se quede pegado y agote el cuerpo y cerebro.
Que la intuición y razón trabajen juntas, no en conflicto, por lo que sabes "escuchar a tus tripas" y valoras esa información como compatible con la lógica, por lo que no tomas decisiones que ignoran un mensaje sagrado que afecta tu propósito de vida, gustos y preferencias.
Antes cuando esto no está armonizado hay atención dispersa, cuerpo en alerta o agotamiento, decisiones lentas, dudosas o impulsivas y mucha conciencia y "woo woo" pero poca ejecución.
Después del reseteo logra atención dirigida y recuperable, activación regulada que logra regresar a calma post-estrés, decisiones claras y sostenibles y sentirte a gusto con tus decisiones diarias porque van con la vida que quieres para ti y tu familia.
Eso es reconfigurar tu sistema.
Esto sirve para que tu sistema nervioso responda con estabilidad incluso cuando tienes múltiples responsabilidades que compiten entre sí, para que tu autoconfianza no desaparezca justo cuando más la necesitas.
Y si llevas tiempo intuyendo que tu forma de pensar no encaja en los modelos estándar, si sospechas que tu cerebro procesa distinto o simplemente sabes que lo que te han ofrecido no alcanza, este es ese otro marco que estabas buscando.
El Camino es una reconfiguración para mujeres que ya probaron o incorporaron herramientas típicas para la calma o manejo de síntomas (que puede incluir psicoterapia) pero se sienten defraudadas o que no es suficiente por lo que no quieren seguir dejando su salud mental únicamente en manos de los sistemas tradicionales.
Ya sea que estés gestionando ansiedad, dificultades de atención o ciclos emocionales que no tienen sentido o no son lo que quieres experimentar en tu dia a dia, aquí vas a encontrar respuestas que honran tu profundidad, tu mente no-convencional y tu filo de rareza espiritual.
El Camino es el espacio donde cada parte de tu sistema interno (tu cerebro, tu cuerpo, tus emociones, tu energía) por fin trabaja en conjunto, en lugar de descolocados, cada uno por su lado, sostenidos a punta de palillos que en cualquier momento se desmoronan.
Para que puedas liderar, sentir, criar, crear y sostener tu vida sin sentir fragilidad.
Su núcleo es un Sistema de Salud Mental Funcional de Alto Rendimiento.
El Sistema de Salud Mental Funcional de Alto Rendimiento se basa en una salud mental funcional con múltiples intervenciones diarias entrelazadas en las vidas de líderes para que el sistema interno trabaje en conjunto con menos ruido y más señales claras mientras crean vidas de altos estándares.
El Camino es diseñado para mujeres con:
Alta capacidad cognitiva por lo que piensas profundo y no aceptas las reglas solo porque “siempre han sido así”. Así es como cuestionas creencias heredadas, expectativas familiares y normas culturales que no encajan contigo y eso te obliga a pensar más, a vivir contradicciones, a hacer preguntas incómodas. El costo es que tu mente rara vez descansa porque das muchas vueltas, dudas de tus decisiones y, a veces, te sientes sola porque ves capas que otros no ven o no quieren ver.
Sensibilidades sensoriales y energética por lo que percibes más de lo que le admites a otros. El ruido, las emociones ajenas, los ambientes cargados, hasta energías de algún viejo edificio en ruinas... todo entra. Y si no descargas eso a tiempo, aparece el cansancio crónico, la irritabilidad, la niebla mental y esa sensación de estar a punto de explotar sin una razón clara o de estar cargando cosas que no son ni siquiera tuyas, como si se te hubiesen pegado como chicle.
Procesamiento rápido por lo que tu cerebro va rápido porque quiere integrar todo como lo que pasó, lo que está pasando y lo que podría pasar. Eso te hace estratégica, creativa y buena planificando. El problema aparece cuando no hay estructura que contenga esa velocidad. Entonces el mismo talento se vuelve contra ti con rumiación, ansiedad, mil ideas chocando entre sí, dificultad para terminar lo que empiezas y una atención que se dispersa justo cuando más la necesitas.
Contextos de vida exigentes y excelentes por lo que tu vida no es aburrida. Tomas decisiones grandes, sostienes responsabilidades reales, lideras, crías, trabajas, estás expuesta. Tu sistema nervioso tiene que aguantar presión constante y evaluación externa sin perder claridad ni estabilidad emocional. Cuando no hay un sistema que te sostenga a ti, empiezas a funcionar “en automático” y te metes en hacer, cumplir, responder… pero por dentro te vas agotando, y cada decisión te lleva hacia un camino de disociación, rencor o simplemente extremos de fatiga y altamente ocupada.
Ahora, si algo de esto te resulta familiar, El Camino fue creado para ti:
Puedes sentir la vibra de una sala, animal, árbol o persona, incluso cuando nadie dice nada o todo parece neutro. En ocasiones esto hasta sube tu creatividad, pero no sabes muy bien si te lo estás inventando o es una energía real y qué hacer con eso o con qué frecuencia activarlo.
A menudo absorbes las emociones de otras personas e intentas gestionarlas, consciente o inconscientemente. Esto ha facilitado que seas a quien la gente recurre para pedir consejo, apoyo o calma, incluso cuando tú estás agotada o desbordada.
Esta escuela es para mi
¿Por qué sigues sintiéndote acelerada, sobrecargada o dispersa, incluso cuando estás haciendo “todo lo que se supone que ayuda”?
Es dejar de intentar “relajarte más” y entrenarte en resiliencia nerviosa.
Esto es lo que se hará evidente...
Un sistema nervioso resiliente ≠ estar tranquila todo el tiempo.
Es poder activar acción retadora sin ansiedad y bajar revoluciones sin culpa o retraso.
Es no colapsar internamente cuando el día se desarma, cuando algo no sale como esperabas o cuando el cuerpo simplemente está cansado.
Porque sin resiliencia nerviosa, todo lo que haces depende de estar en el estado correcto.
Un estado correcto que rara vez se sostiene en una vida real.
Eso significa que tu capacidad de trabajar, decidir, relacionarte y disfrutar queda condicionada a cómo amaneciste ese día.
Y eso te vuelve inestable.
Para ti.
Para tus decisiones.
Para lo que estás construyendo.
Tener un sistema nervioso de alta resiliencia es poder sostener días buenos y días difíciles sin perder acceso a tus funciones ejecutivas.
Es poder sentir presión sin que dirija tus decisiones.
Es poder sentir cansancio sin mandar todo a la mierda.
Es poder atravesar incertidumbre sin entrar en parálisis por análisis o andar dispersa como niño de 3 años.
No se trata de aguantar más.
Se trata de tener más agilidad y una recuperación rápida.
Ya que intentar eliminar el estrés mediante relajación constante ignora un hecho básico.
El estrés es un fenómeno neurofisiológico inevitable en cualquier vida que implique responsabilidad, cambio y exposición.
Para personas con baja exigencia, minimizar el estrés puede ser suficiente.
Para personas que lideran, crean, deciden o sostienen a otros, esa estrategia falla porque el problema no es el estímulo, sino la rigidez del sistema nervioso.
Entonces...
Orientas tu atención hacia una tarea relevante sin activar ansiedad por lo que no estás haciendo, entendiendo cómo el cerebro jerarquiza estímulos y cómo reducir la interferencia de tareas pendientes que no requieren acción inmediata.
Sostienes foco el tiempo suficiente para cerrar ciclos, incluso cuando la tarea no es estimulante al inicio, evitando el abandono prematuro que deja procesos abiertos y genera sobrecarga cognitiva acumulada.
Diferencias pensamiento funcional de rumiación, para dejar de repetir mentalmente escenarios, conversaciones o decisiones que no avanzan y aprender a usar el pensamiento solo cuando produce resolución o dirección.
Funcionas mentalmente en días de baja energía, apatía o dispersión, sin interpretar esos estados como incapacidad personal ni abandonar lo que estás construyendo, ajustando expectativas y demandas cognitivas según tu estado real.
Identificas en qué estado neurofisiológico estás antes de tomar decisiones importantes, para evitar decidir desde hiperactivación, agotamiento o desconexión corporal.
Regulas la ansiedad cuando es una respuesta exagerada del sistema, diferenciándola de señales reales de riesgo, de modo que no interfiera con decisiones de crecimiento o sostén.
Sales del congelamiento cognitivo y conductual cuando sabes qué hacer pero no logras empezar, entendiendo qué mecanismos del sistema nervioso están inhibiendo la acción.
Contienes impulsividad sin apagar iniciativa ni energía, evitando decisiones reactivas que luego requieren corrección o generan consecuencias no deseadas.
Reduces dispersión atencional cuando el estímulo se convierte en una forma de evitación, recuperando foco sin forzarte ni entrar en autoexigencia.
Diferencias una señal intuitiva clara de una reacción basada en miedo, deseo o urgencia, evitando confundir intuición con impulsividad.
Utilizas el cuerpo como fuente de información confiable, sin perder análisis ni criterio cognitivo.
Sostienes procesos de expansión (crecimiento, visibilidad, responsabilidad) sin desorganización interna ni colapso posterior.
Alineas propósito con decisiones concretas, evitando quedarte en estados aspiracionales sin acción.
Que por cierto, Daniel Kahneman dijo que “El mayor enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino la ilusión de saber" y esto es especialmente relevante en salud mental.
Porque gran parte de la educación emocional contemporánea parte de la ilusión de que la mente es un sistema estático, que el cuerpo debe relajarse constantemente para funcionar bien, o que sus señales deben ser ignoradas si no hay nada racional que las respalde.
También suele separar lo cognitivo de lo corporal y lo espiritual, como si fueran dominios incompatibles.
Ese marco puede ser suficiente para personas con vidas simples, baja exigencia y pocos dilemas estructurales.
Pero en personas con alta capacidad cognitiva, sensibilidad elevada y decisiones que tienen impacto en múltiples areas de sus vidas, esa ilusión se convierte en síntomas de ansiedad persistente, dispersión, bloqueo decisional y pérdida de criterio y brújula interna.
El Camino nace precisamente para desmontar esa ilusión y entrenar un modelo de salud mental funcional donde mente, sistema nervioso y percepción trabajan de forma integrada, no negada ni forzada.
Vale lo quieroEstar en paz no es salud mental. Saber no estar en paz sí lo es. Mira abajo lo que se requiere para que eso ocurra y tengas una vida que valga el esfuerzo tener, para ti.
Tu mente, tu sistema nervioso y tu intuición no viven en cajas separadas.
Funcionan como un solo sistema.
Los tres módulos existen para trabajarse así, porque cuando uno falla, los otros dos compensan y de forma costosa.
Cuando funciona bien logras una distribución eficiente de recursos cognitivos.
Organiza pensamiento, foco y jerarquía de tareas.
Reduce gasto mental innecesario (duda, autoobservación, perfeccionismo).
Permite dirigir, sostener y retirar atención con criterio.
Detecta interferencias top-down (creencias, interpretaciones, expectativas) antes de que secuestren foco.
Hace posible el cierre de tareas sin forzar concentración ni depender de hacks de corta duración.
Sin esto la mente se fragmenta, todo compite por atención y el sistema vive ocupado pero sin avance real.
Cuando funciona bien logras una capacidad fisiológica para mantener lo que la mente organiza y hacer bounce-back rápido ante estrés.
Amplía la ventana de tolerancia para sostener presión, incertidumbre y activación.
Evita que la activación se convierta en ansiedad basal, impulsividad o congelamiento.
Evita que el cansancio derive en desconexión, languidez o abandono.
Permite leer estados fisiológicos antes de decidir.
Saca al sistema del loop de urgencia y estimulación constante sin perder rendimiento.
Sin esto la atención funciona solo en contextos ideales y colapsa cuando hay conflicto, exposición o demanda real.
Cuando funciona bien logras una orientación clara de decisiones y acción que son fieles a tu personalidad y valores.
Integra información corporal, emocional y contextual.
Entrena intuición como procesamiento rápido regulado (no impulso).
Permite decisiones go/no-go sin sobreintelectualizar ni postergar.
Aporta visión, sentido y expansión funcional cuando el sistema ya puede sostener.
Alinea pensamiento, acción y propósito sin fricción interna.
Sin esto puedes estar enfocada y regulada, pero avanzar sin dirección clara, armar una vida que no va contigo o dudar de tu propio criterio.
Cuando estos tres módulos trabajan juntos, no necesitas sentirte perfecta ni lista para sostener una vida exigente.
La atención no se dispersa, porque hay capacidad para sostenerla a-libre-demanda según tu neuroestilo y anclas atencionales así te hayan dado diagnóstico de enferma (tu sabes la etiqueta famosa).
La regulación no es rígida, porque la neuroquímica es capaz de restaurar rápidamente calma y regenerse.
La intuición no se ignora, porque tienes la chispa de reconocimiento de ese gut-feeling activa y lo compaginas con planear.
Las decisiones no se postergan, porque hay foco, energía y criterio alineados que incluyen recarga-expansión.
Y con esto sabes qué ajustar, cuándo y cómo, para que no te desmorones en las semanas más cargadas ni te sobre-cuestiones cada vez que te sientas descompensada.
Vale lo quiero
Porque no te doy teoría para leer y olvidar.
Te doy entrenamiento funcional con la explicación neurocientífica de lo que ocurre, meditaciones para el subconsciente, microacciones fáciles de aplicar y un podcast exclusivo altamente memorable e íntimo con situaciones vivenciales que puedes repetir cuando lo necesites.
Sirve porque entrena tu sistema nervioso para que deje de vivir en alerta por defecto.
Porque combina neurociencia, psicología práctica y narrativa identitaria para reescribirte como una mujer que no solo quiere estar mejor, sino que quiere dirigir su vida desde adentro.
Lo que no puede pasar es tu capacidad de pensar con claridad cuando hay competencia entre responsabilidades, de regular tu sistema nervioso cuando hay presión y de elegir con criterio cuando la vida parece no estar de tu lado.
Que es tener pensamientos claros, incluso cuando tu vida exige mucho, regulación del sistema nervioso, incluso bajo presión y toma de decisiones sabias, incluso cuando la vida está patas arriba.
No llegas ahí con journaling infinito ni intentando estar calmada todo el tiempo.
Llegas ahí con entrenamiento estructurado y funcional, basado en un modelo que fortalece tu atención, tu sistema nervioso y tu capacidad de conectar percepción, intuición y acción.
El Camino es para eso.
Sirve porque te permite hacer las cosas que te importan sin que te esté dando un patatuc por dentro.
Para que puedas construir lo que viniste a construir, sin tener que ignorarte en el proceso.
No tienes que terminar todo para notar cambios.
Desde las primeras cápsulas prácticas (videos, meditación y episodio de podcast) empiezas a leer tu funcionamiento interno con más precisión, y eso reduce fricción de inmediato.
Lo primero que ocurre no es calma, sino claridad cognitiva que es mucho mas sostenible que solo un alivio inmediato, que igual y puede pasar gracias. Le sigue que:
Y algo clave.
Eso, por sí solo, baja presión y te devuelve capacidad de acción desde el primer tramo del camino.
Vale lo quiero
Para personas poco exigidas, no tiene grandes consecuencias no tener una salud mental funcional.
Para personas que toman decisiones grandes, sí.
A los 13 años me diagnosticaron de toda verga.
Trastorno bipolar.
Trastorno límite de la personalidad.
Anorexia nerviosa.
Más adelante vino alcoholismo, dependencia a drogas y múltiples intentos suicidas.
Hospitales psiquiátricos eran mi segunda dirección.
Aun así, logré metas exigentes.
Estudié la Licenciatura de Psicología en la University of British Columbia.
Estudié la Licenciatura de Nutrición y Dietética que enfoqué en el eje intestino-cerebro.
Me formé en psicología budista secular en Shambhala y con Sri Sri Ravi Shankar.
Pero algo no encajaba.
Sabía mucho.
Entendía mucho.
Pero no estaba funcionando como se suponía que debería.
Como es que era experta en salud mental y no podía ayudarme ni a mi misma?
Que tipo de profesional era si predicaba algo que yo no sabia lograr.
Ya no habia más margen para seguir intelectualizando sin impacto medible.
Y fue fuando estuve a punto de que me quitaran a mi primera hija antes de nacer, catalogada como inestable, incapaz de sostenerme y de sostener a otro ser humano, que se acabó la teoría.
Ahí fusioné mis conocimientos en salud mental, intestinal y espiritual con un foco minimalista y de medición de retorno y por muy cursi, logré hacer que funcionara.
Verás, yo también tengo una historia dura. Y eso no te exime de convertirte en la adulta responsable que sabes que puedes ser.
Para ello dejé de buscar “sanar” como concepto abstracto y empecé a entrenar funcionamiento.
Ahí empezó la creación de El Camino, en 2017 en su primera edición, inicialmente solo para clientas privadas, luego abierta a la venta para quien quisiera andar por este sendero integrativo.
Regulación del sistema nervioso.
Atención funcional.
Criterio interno para decidir incluso cuando no te sientes bien.
Para ti se puede ver como reconectar con tus ancestros y con tu linaje desde un lugar poderoso en vez de dejarlo atrapado en dolor, rabia y ego.
Reconstruir una relación de pareja donde ya no estarás reaccionando como una niña dolida.
Saber "estar tranquila" pero no desde la superficialidad como sentarte a hacer nada, sino desde una profunda esperanza y fé en la vida y en tus propias capacidades de superación.
Esto pasó porque aprendí a regularme, a pensar funcionalmente y a hacer sin sobre-dar, incluso en etapas exigentes.
Llevo llevo más de una década sosteniendo esto:
— con esposo y dos hijos.
— con migración.
— con presión económica.
— con un negocio que factura ahora +25mil euros netos al mes.
— con mudanzas.
— con momentos de cansancio, duda y miedo.
Este modelo de salud mental me dio espacio y un sistema nervioso lo suficientemente fuerte tener una familia y construir un negocio propio con el que pude esponsorear a mis padres a Canadá y sostener múltiples responsabilidades sin dejar de tener tiempo para mi.
Por eso...
El Camino no es una fantasía de bienestar.
Es un entrenamiento para personas que no quieren culpar a sus traumas o sensibilidades y quieren superarlos desde estructura, experiencia y responsabilidad adulta.
Este espacio existe porque sé lo que pasa cuando repites bucles, te cansas, te pierdes, te conformas.
Y también sé lo que pasa cuando tu mente, sistema nervioso y espiritualidad funciona incluso cuando no estás en tu mejor momento.
Si esto te hace ruido, no es casualidad.
Es porque ya sabes que conformarte nunca fue una opción.
Y porque, aunque tengas una historia complicada, también sabes que puedes ser la adulta con criterio, regulación y dirección que tu vida necesita.
Si estás lista para dejar de sobrevivir
y empezar a funcionar con claridad y estabilidad,
Nos vemos adentro.
Vale lo quiero
Son las 7:00am.
Apenas abres los ojos ya notas la mandíbula apretada, aunque no haya nada urgente pasando.
Es porque tienes pendientes: una nota que no respondiste, una decisión que evitas desde hace días, una lista de tareas empezada y abandonada a la mitad.
Te dices que hoy será distinto.
Que con más foco, más orden o más ganas, todo va a fluir.
Pero hoy se parece demasiado a ayer: mente acelerada, pecho apretado, pensamiento saltando de una cosa a otra sin cerrar nada.
No necesitas otro tip.
No necesitas otro recordatorio en tu celular para respirar.
Cuando el niño se enferma.
Cuando un lanzamiento no sale.
Cuando llega un email incómodo.
Cuando baja la menstruación y no tienes energía para ser tu mejor versión.
Tampoco es otro proyecto de autoayuda que te entusiasma un rato y abandonas cuando la cosa se pone real.
Es un entrenamiento diseñado para un sistema nervioso real, no ideal.
Un contenedor que encaja con cómo de verdad funcionas, no con cómo “deberías” funcionar.
Porque hay personas que pueden improvisar su vida sin pagar un costo alto.
Otras no.
Cuando hay negocio, familia, exposición y decisiones que afectan a otros, la improvisación deja de ser opción, y más si eres una persona con altos estándares y ganas de vivir cómodamente sin quedarte con arrepentimientos por haberlo hecho a medias.
El Camino es para quienes necesitan esa consistencia, no solo alivio momentáneo, y no porque no sepan calmarse sino porque han escogido un estilo de vida de alto rendimiento y quieren afinar su mente, sistema nervioso y espiritualidad sin rigidez para lograrlo.
Antes de preguntarme lee esto abajo. Si no contesto a tu duda mi equipo está más que contento de ayudarte y hacer esto una experiencia placentera, ligera y directo al grano en [email protected]
Get started today before this once in a lifetime opportunity expires.